¿Microcoches en La Carrera Panamericana Mexico?


por: Gerardo Guerra Talayero

Jueves 27 de mayo de 2021


La Segunda Guerra Mundial generó una profunda depresión económica en Europa, particularmente en la cuna de las grandes marcas automovilísticas, en especial la de los países que conformaron el eje. 

Pueblos desbastados y económicamente en ruina, cuyo medio de transporte se redujo a los caballos, mulas y burros que quedaron en pié, la bicicleta era un lujo y caminar era lo del día para el común de la población civil que no tenía dinero ni acceso a un automóvil.

La situación económica del momento junto a la escasez de materias primas, falta de carburantes, así como la prohibición a las fábricas Alemanas para construir aviones como Messerschmitt, Heinkel y la necesidad de las mismas para su supervivencia y la de sus trabajadores de la mano con la necesidad, los llevó a diseñar un medio de transporte económico y ligero, es cuando surge la idea de los microcoches, aprovechando su infraestructura y conocimientos de aeronáutica para fabricar aviones, crearon un vehículo pequeño de tres ruedas conocido como Kabinenroller, de la misma manera se sumaron las Alemanas BMW y Zundapp.

Messerschmitt con aerodinámico diseño, espacio para dos personas puestas en tándem, dos ruedas delanteras y una trasera, y equipado con un motor pequeño muy eficiente, el Kabinenroller se lanzó en 1952 y por los siguientes 13 años ayudó a la destruida Alemania de posguerra a motorizarse. Finalmente, los cambios en la demanda hacia vehículos más grandes acabó con su particular mercado.

Un microcoche es un automóvil especialmente pequeño. Se usan varias definiciones, incluyendo “menos de 3 m. de longitud” y “menos de 2,400 l. de volumen interior”. Típicamente, los microcoches tienen asientos para el conductor y un pasajero y muchos tienen solamente tres ruedas.


El ahorro que genera uno de estos coches se vio incrementado por el hecho de que microcoches de tres ruedas tenían un tratamiento de motocicleta a nivel fiscal y de seguros. En años recientes han experimentado un resurgimiento para su uso en ciudades con mucho tráfico.

Francia también produjo un gran número de microcoches llamados Voiturettes , pero al contrario que los alemanes, no se vendieron en otros países. Los diseños europeos se caracterizan por extraños y con soluciones innovadoras, más parecidos a la cabina de un avión caza o bombardero.


En España se produjo el famoso Biscúter.

Coches muy pequeños han sido igualmente populares en Japón, donde de nuevo se han visto beneficiados a nivel fiscal en comparación con otros tipos de coches. Estos vehículos, conocidos como Keicars, difieren de los diseños europeos en que parecen versiones reducidas de automóviles de turismo.

Italia fue el primer país en construir un microcoche como tal, sólo dos meses después de terminar la Segunda Guerra Mundial. El Volugrafo Bimbo parecía una rana y no tenía puertas, ni ventanillas, ni maletero ni marcha atrás pero tenía mucho encanto.

Officine Meccaniche Volugrafo fue una empresa de Turín que durante la Segunda Guerra Mundial proporcionó algunas innovaciones técnicas al ejército Italiano para la producción aeronáutica. Fabricaba piezas de aviones y unas curiosas motocicletas pequeñas que también sedujeron al ejército de Alemán para uso de sus paracaidistas, esta motocicleta es el origen del famoso scooter que tan popular hicieron los Italianos con las famosas Vespa.

Detrás de Volugrafo estaba Claudio Belmondo, un ingeniero cuya verdadera pasión eran los cohetes y que en los años 30 había creado el Centro de Estudios de Propulsión A Chorro. También fue piloto de carreras ocasional y ese interés por el mundo del automóvil le llevó a pensar que, tras la guerra, debía reorientar su negocio a un taller para la producción de coches pequeños. Se puso a diseñar su propio coche además de complementar la actividad fabricando remolques y bombas de gasolina.

Belmondo tenía claro que lo que hacía falta en ese momento era un vehículo sencillo que satisficiera las necesidades de movilidad de la gente sin grandes recursos económicos. Que por aquella época era la mayoría de la población. Con ese convencimiento el Volugrafo Bimbo 46 fue presentado en noviembre de 1945. El Bimbo fue uno de los primeros microcoches ya que los Messerschmitt, Isetta, Fuldamobil, Biscúter, Heinkel Kabine compañía no empezaron su andadura hasta la década de los 50. A diferencia de otros que presentaban un diseño tosco y rudimentario, el Volugrafo tenía un aspecto encantador que parecía una rana. La influencia del mundo aeronáutico en la compañía de Belmondo había quedado patente en su primer (y único) automóvil.


¿Pero que tiene todo esto que ver con La Carrera Panamericana?




Pues bien, a principio de los años cincuenta Jorge Pedrero Molinari delegado del comité organizador de La Carrera Panamericana en el estado de Chiapas y propietario de las concesionarias Dodge, adquiere para sus hijos Maluye, Luis y Roberto Pedrero Pastrana el micro auto Italiano Volugrafo 46 con el cual a manos de Maluye el 19 de noviembre 1951 encabezó el desfile de los autos de competencia como Pace Car  por la avenida más importante de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, ciudad que albergó por cuatro años consecutivos el arranque de La auténtica Carrera Panamericana; después del desfile, los autos de competencia se resguardaron con tanques de combustible llenos para el arranque a las 07:00 de la mañana del día siguiente.



Luis Pedrero  comentó en su libro “Ingenio de un Chiapaneco”


En el año 1951, en una experiencia emocionante, mi hermana Maluye y yo salimos al frente de la Segunda Carrera Panamericana como vehículo Insignia, para darle mayor relevancia a la salida de la justa deportiva. Como piloto iba mi hermana Maluye y yo como copiloto, manejó por uno o dos Kilómetros y luego se metió en un ranchito

Todo esto bien documentado, y la fotografía en el arco de salida con la bandera a cuadros se publicará próximamente en una extraordinaria obra que trabaja mi amigo José Alfredo Hernandez Padilla, “Los Olvidados de La Carrera Panamericana”, mientras tanto, el Volugrafo 46 se encuentra en un minucioso proceso de restauración,del cual, con más de dos años de trabajo, estará nuevamente en circulación después de sesenta años de estar guardado y setenta años de su presentación en la Carrera Panamericana.

Para la Carrera Panamericana de 1954, los dueños de las concesionarias Ford en Chiapas, participantes de La Carrera y representantes del estado, incluyeron dentro de su equipo de competencia como auto de reconocimiento de la ruta, un novedoso y espectacular Messerschmitt KR 175, el cual llevaría pintado a un costado el nombre de su patrocinador oficial al igual que sus vehículo de competencia.



Sin lugar a dudas la Espectacular y auténtica Carrera Panamericana 1950-1954 siempre tendrá de qué hablar, inmortalizada como las más demandante y peligrosa carrera de autos del mundo en carretera.



One Way News

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